El hebreo y yo

Anwar el-Sadat y Menájem Beguin, protagonistas del acuerdo de paz entre Egipto e Israel.
Aquel verano de 1978 fue muy diferente al resto de los veranos. Fue en ese verano cuando mis padres hicieron realidad su decisión de vivir en Israel, y yo con ellos, por supuesto.
Ruben entre rocas del Negev en Israel
Ruben entre rocas del Negev en Israel (Foto: Hebreo Vivo)

Verano del 1978

Aquel verano de 1978 fue muy diferente al resto de los veranos. Fue en ese verano cuando mis padres hicieron realidad su decisión de vivir en Israel, y yo con ellos, por supuesto.

Yo era un niño preadolescente que para mejorar mi hebreo (aprendido fuera de Israel en la escuela primaria judía) y ponerme al tanto de la actualidad juvenil, cursé el Ulpan para olim jadashim (nuevos inmigrantes) en la ancestral ciudad israelí de Lod.

Los ulpanim surgieron con mucha anterioridad al establecimiento del Estado de Israel en 1948 y se consolidaron no sólo como el brazo oficial para el aprendizaje del hebreo en el joven Estado de Israel sino también como un camino de fusión y absorción de la inmigración que iba llegando, a veces en cuentagotas y a veces en grandes cantidades.

En la nota “El hebreo, un puente” explico con una entrañable anécdota como la sociedad israelí tiene una sensación de aislamiento tanto geográfico como de idioma al ser el único país del mundo en el que se habla hebreo.

El ulpan de hebreo

Como iba escribiendo, ese verano fue el comienzo de un cambio trascendental en mi vida en el que aprendí a vivir en una sociedad israelí compleja y apasionante. Sin duda, la contención que me brindó el marco del Ulpán de Lod y en especial el apoyo y guía de la morá (maestra) de gramática hebrea en la escuela secundaria (que por cierto era de origen yemení), fueron fundamentales en mi integración en la sociedad israelí. Ahí sucumbí, hasta el día de hoy, a la magia del hebreo moderno.

“Cuando llegas a Israel, te sumerges en una amplísima variedad de acentos, atuendos, colores de piel y creencias. Ya desde el aeropuerto vas intuyendo que ir a Israel de turismo o estudios o para residir una temporada es diferente a lo que hayas conocido en otros países.»

Párrafo extraído de la nota “Integración y Absorción, en hebreo”

Las canciones que me ayudaron a aprender hebreo

En aquel entonces, la música israelí luchaba entre conservar la música tradicional, incorporar corrientes orientales y dar lugar a nuevas expresiones musicales.

Con canciones clásicas como Atúr mitsjéj zahav shajor עטור מצחך זהב שחור  (Coronada está tu frente en oro negro) interpretada por el famoso cantante israelí Arik Einstein  aprendí un hebreo lleno de hechizo y encanto.

Atúr mitsjéj zahav shajor עטור מצחך זהב שחור  (Coronada está tu frente en oro negro) interpretada por el famoso cantante israelí Arik Einstein

Otro gran cantante que llenaba salas es Shlomo Artzi, canciones como Guéver olej leibúd גבר הולך לאיבוד  (Un hombre perdido) me llevaban en volandas en aquellos años adolescentes.

Al mismo tiempo, bandas como Gazoz nos hacían reír y sonreír con complicidad. Un buen ejemplo de su amplia cosecha es Ima veDani אימא ודני  , (Mamá y Dani) una muy divertida canción.

Los acuerdos de paz con Egipto

Fui un joven testigo de lo que ocurría en la sociedad israelí a raíz de la visita a Jerusalén del presidente egipcio Anwar el-Sadat y de la posterior negociación y firma de los acuerdos de Paz de Camp David, que fueron firmados por el mismo Sadat y el primer ministro israelí Menájem Beguin quien a su vez lideró el cambio político que significó el primer gobierno compuesto por el Likud.

Anwar el-Sadat y Menájem Beguin, protagonistas del acuerdo de paz entre Egipto e Israel.
Anwar el-Sadat y Menájem Beguin, protagonistas del acuerdo de paz entre Egipto e Israel. (Foto tomada en el aeropuerto de Ben Gurión)

Este fue el primer acuerdo de paz firmado entre el Estado de Israel y un país árabe, nada más y nada menos que con Egipto, un gigante del mundo árabe. Recuerdo la emoción que nos embargó a todos. Recuerdo sentir en las calles de Israel esa inyección de energía positiva que nos decía que todo iba ir bien, que por fin viviríamos en paz.

Bastaba cualquier excusa para ponernos a cantar Ihié Tov יהיה טוב  (Va a estar bien) del gran David Broza.

El hebreo y yo

Han pasado ya varios años desde entonces, incluso décadas han pasado. Hoy en día puedes participar como turista en un ulpán, por ejemplo, en Kibutzimer, un ulpán que está dentro de un kibutz, toda una experiencia ya que conoces Israel, conoces la vida en kibutz y aprendes hebreo.

Todas estas vivencias las aplico en cada clase de enseñanza de hebreo donde el agradecimiento mi alumnado se mezcla con la satisfacción de trabajar en lo que me apasiona.

Fueron sin duda unos años muy trascendentales que me han marcado a nivel personal y que llevo con gratitud en mi mochila de la vida.

Autor de la nota: Rubén Freidkes Hofman, director de Hebreo Vivo y moré de hebreo. Nació en Argentina en el seno de una familia judía sionista humanista y a los 14 años emigró a Israel. Desde joven sus pasiones fueron la lengua y la cultura hebrea y éstas le impulsaron a cambiar su rumbo laboral para fundar Hebreo Vivo en España. Posee certificados de “Enseñanza del Hebreo” aprobados y supervisados por el Ministerio de Educación de Israel y se considera un maestro vocacional de hebreo.

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